HAY UNA MENTIRA QUE ME HA CONVENCIDO PARA SIEMPRE Y ES QUE ESCRIBIR SIRVE DE ALGO

Ardidos

No sé nada.
He vivido, engañada por mi mente... para salir de una jaula que yo alimentaba al luchar con el verbo en una vertical sesgada, bipolar, o múltiple, de dos focos engachados, a la trampa dual.
Fue parte del camino. No fue inútil, tampoco indispensable.
Hoy me siento recien nacida. Buscando en los árboles, el corazón oculto, enterrado, por la intromisión de cientos de siglos tatuados en genes y tumbas, y de la actualidad de la política de los depredadores y verdugos de la libertad. Secuestradores a través del miedo, del esclavismo moderno, de la separación con la naturaleza.Vendedores de dioses con cadenas y yugos, puro plástico contaminante, vendedores de glorias materialistas, patriarcales, infames y ciegas. Cómplices del continuo asesinato a la vida liberada, a la muerte en pie y con el corazón preñado de estrellas.

Fui dual, lineal,  encefalograma plano, cada vez que peleé, desde la racionalidad o la emoción, una salida, una cumbre. No hay luz enfrentada a la oscuridad. Ni bien vs mal. No hay nunca dos lados. Sino dentro de la cárcel.
Todo esto siempre ha sido un teatro, biblioteca volcánica de símbolos mágicos, hechos carne por error, hechos casa por espanto, por gozo egoista, por pies embarrados de cadáveres sin dignificar.
Por la mierda que nos drenó la escuela. La sociedad capitalista, su gula, su ceguera recaudadora de billetes y petróleo, de criados, de militares y jueces de la infamia. Por lo mezquino de mano en mano, haciendo joya con la basura, comprando y vendiendo en la plaza pública todo ese esperpento maquillado como valor. Echando al éter la bazofia y retroalimentando el asesinato a la madre tierra. Al propio espíritu, encerrado, por todo el olvido, por la sangre derramada.

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